¿Fueron los pantanos una idea de Franco?
Existe una creencia muy extendida que atribuye a Francisco Franco la “invención” de los pantanos en España. Nada más lejos de la realidad. Los embalses y las obras hidráulicas forman parte de la historia de nuestro país desde hace siglos.
Ya en época romana y andalusí se construyeron presas, canales y sistemas de riego que han llegado hasta nuestros días. Con la llegada del siglo XIX, España comenzó a modernizar su red hidráulica: en 1902, el ministro Rafael Gasset aprobó el Plan Nacional de Obras Hidráulicas, un proyecto que sentó las bases para la regulación de ríos y la construcción de numerosos embalses.
Durante la Segunda República, en 1933, Indalecio Prieto, ministro de Obras Públicas, impulsó un nuevo Plan Hidrológico mucho más ambicioso, con decenas de proyectos de pantanos destinados a regadío, electricidad y abastecimiento urbano. Muchos de esos proyectos quedaron paralizados con el estallido de la Guerra Civil.
Tras la victoria franquista en 1939, el régimen retomó gran parte de esas obras y las convirtió en un símbolo propagandístico. Franco solía aparecer inaugurando pantanos en actos multitudinarios, presentándose como el “hombre que llevó el agua a España”. Sin embargo, la mayoría de esas obras ya estaban diseñadas, proyectadas o incluso iniciadas antes de su llegada al poder.
Por tanto, los pantanos no fueron idea de Franco, aunque sí los utilizó como herramienta política y de propaganda para reforzar la imagen de su régimen.
La historia real es que los pantanos son fruto de un esfuerzo colectivo y de larga duración, iniciado mucho antes de 1939.


