El 27 de septiembre de 1975 España vivió uno de los episodios más oscuros y simbólicos del final de la dictadura de Franco. Apenas dos meses antes de la muerte del dictador, el régimen ordenó el fusilamiento de cinco presos políticos tras juicios sumarísimos y sin garantías. Fue el último acto represivo de una dictadura que, literalmente, murió matando.
Contexto histórico
A mediados de los años setenta, el franquismo estaba en clara decadencia. La presión internacional y las movilizaciones sociales crecían, pero el régimen quiso dar un último golpe de autoridad.
Los consejos de guerra celebrados entre agosto y septiembre de 1975 estuvieron marcados por la ausencia de pruebas concluyentes, denuncias de torturas y confesiones obtenidas bajo presión. Aun así, Franco firmó las penas de muerte, ignorando las peticiones de clemencia llegadas desde todo el mundo.
Los últimos fusilados
Los cinco ejecutados fueron:
| Nombre | Organización | Lugar de fusilamiento |
|---|---|---|
| José Humberto Baena Alonso | FRAP | Hoyo de Manzanares (Madrid) |
| José Luis Sánchez Bravo | FRAP | Hoyo de Manzanares (Madrid) |
| Ramón García Sanz | FRAP | Hoyo de Manzanares (Madrid) |
| Juan Paredes Manot “Txiki” | ETA político-militar | Barcelona |
| Ángel Otaegui | ETA político-militar | Burgos |
Ese día quedó grabado en la memoria colectiva como un símbolo de la brutalidad y la arbitrariedad de un régimen que se extinguía, pero que todavía se aferraba a la violencia para sostenerse.
Reacción nacional e internacional
Los fusilamientos provocaron una ola de indignación dentro y fuera de España. Hubo manifestaciones en varias ciudades europeas, condenas diplomáticas y protestas en América Latina.
Mientras tanto, en España, la censura y el miedo hicieron que la información circulara con dificultad, pero la memoria de aquellos hombres se mantuvo viva en las familias, en los movimientos sociales y en el exilio.
Justicia y memoria
La Ley de Memoria Democrática de 2022 declaró nulas e ilegítimas todas las condenas dictadas por tribunales franquistas, incluyendo estos últimos fusilamientos.
En 2025, coincidiendo con el 50 aniversario, el Gobierno anuló de manera oficial la condena a muerte de Humberto Baena, reconociendo públicamente la injusticia cometida. Un paso simbólico que, aunque llega tarde, aporta dignidad a las víctimas y a sus familias.
Legado
Recordar a los últimos fusilados del franquismo no es solo un ejercicio de memoria, sino un acto de justicia democrática. Ellos representan a miles de personas que fueron encarceladas, represaliadas o asesinadas sin juicio justo durante casi cuarenta años de dictadura.
Cincuenta años después, su historia nos recuerda la importancia de proteger los derechos humanos, defender las libertades y no permitir que el olvido borre las huellas del pasado.
Para no olvidar:
El 27 de septiembre es hoy una fecha de memoria democrática. Una jornada que nos interpela a seguir construyendo un país más justo, libre y consciente de su historia.

